SIAR 2026: veinte ediciones después, México marca la hora

SIAR 2026: veinte ediciones después, México marca la hora

SIAR 2026: veinte ediciones después, México marca la hora

Por Katharina Schittek Dabdoub

Del 20 al 22 de octubre, The St. Regis Mexico City recibe la vigésima edición del Salón Internacional Alta Relojería. Cincuenta firmas. Una sola conversación.

El Salón Internacional Alta Relojería llega a su edición número 20 con algo más valioso que una cifra redonda: una comunidad. Coleccionistas, aficionados, fundadores y relojeros que, durante dos décadas, han convertido a la Ciudad de México en una cita obligada del calendario relojero.

Cincuenta firmas. Lanzamientos internacionales, ediciones limitadas pensadas para México y piezas que rara vez salen de las vitrinas privadas.

Están los nombres que no necesitan presentación: Hublot, Breitling, Tudor, Panerai, Piaget, Zenith, Longines, Grand Seiko. Pero el pulso de esta edición está en otra parte, en la relojería independiente. Hay firmas que trabajan a mano, en series cortas, con una idea muy clara de lo que quieren decir.

Seis de ellas debutan en el Salón. Christiaan van der Klaauw, la casa neerlandesa que lleva el movimiento de los astros a la muñeca desde 1974. Kudoke, el grabado y el esqueletado de Stefan Kudoke, relojería que se deja ver por dentro. NOMOS Glashütte, la precisión de Glashütte con diseño contemporáneo. Neprosolar, que trae de vuelta el rojo digital de los setenta. Pragma, una firma joven que apuesta por la transparencia de sus materiales. Y Unimatic, la micro marca italiana que depura el reloj de buceo hasta dejarlo en lo esencial.

En dos décadas, el Salón Internacional Alta Relojería ha acompañado la transformación de un público que hoy mira la relojería con otros ojos. El coleccionista mexicano ya no se conforma con el nombre en la carátula. Quiere conocer el taller, el proceso y la mano que lo ejecuta. Valora la procedencia, el acabado y la permanencia. Entiende que el verdadero lujo no está en lo que se exhibe, sino en lo que perdura.

Por eso esta edición se lee como algo más que un aniversario. Las casas históricas comparten espacio con los relojeros independientes en igualdad de condiciones. La tradición y la propuesta conviven sin jerarquías. Y México, lejos de observar desde la periferia, ocupa el lugar que le corresponde en la conversación internacional.

En un tiempo que privilegia lo inmediato, la alta relojería sigue apostando por lo contrario: la paciencia, el oficio y la memoria.

Un reloj no mide el tiempo. Lo preserva.

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Fotografías: Pintrest