MARIATINTO: un vino que se comparte
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MARIATINTO: un vino que se comparte
Por Tamara
Lo que comenzó como una conversación entre amigos unidos por su pasión por el vino se convirtió en una de las etiquetas más reconocibles del vino mexicano. Humberto Falcón y Guillermo González Beristáin, fundadores de MARIATINTO, hablan sobre el origen de la marca, el respeto por el oficio, la evolución de la industria en México y una filosofía que permanece intacta: el mejor vino es el que se comparte.

L’BEAUTÉ HOMME: MARIATINTO nació del encuentro de dos personas apasionadas por el vino. ¿Cómo recuerdan aquella primera conversación en la que entendieron que podrían crear algo juntos?
Humberto: Yo la recuerdo como algo muy casual. Para mí era más bien un hobby, una propuesta de Guillermo que nacía de nuestra pasión por el vino, la comida y el Valle de Guadalupe. Fue algo como: “Vamos a jugar, a ver qué pasa, vamos a divertirnos con esto”. Pero creo que Guillermo ya lo tenía bastante bien pensado, porque rápidamente fue tomando forma.
Guillermo: Yo lo recuerdo con mucha emoción. Humberto y yo compartíamos la pasión por el vino desde lugares distintos: él en Vinoteca y yo con Pangea. La posibilidad de involucrarme, aunque fuera de una manera pequeña, en una industria que nos apasionaba me parecía increíble.
Antes de que existiera MARIATINTO, el vino ya ocupaba un lugar importante en sus vidas. ¿Qué ha cambiado desde entonces?
Guillermo: Principalmente, mi respeto por el oficio del viticultor y del agricultor. Entender el enorme esfuerzo que implica producir vino en México cambió muchísimo mi forma de beberlo. También he aprendido lo complejo que es llevar una botella hasta la mesa y sortear todas las variables que existen en nuestro país. Después de más de 20 años, que MARIATINTO siga presente y sea una referencia a nivel nacional es algo muy especial.
Humberto: Al principio mi relación con el vino era principalmente desde la pasión: la cultura, la gastronomía, la herencia familiar. Era un mundo muy romántico. Con el tiempo descubrimos todo lo que existe detrás, desde el campo hasta la cantidad de personas, oficios y profesiones involucrados.
Hoy el vino me sigue pareciendo mágico, pero lo respeto muchísimo más. Cuando conoces todo lo que hay detrás de una botella, la ves de manera diferente. Para mí, ver cualquier botella en cualquier lugar es un logro inmensurable.
¿Qué representa María dentro del universo de la marca?
Humberto: La idea de María existía desde antes. A finales de los noventa, cuando vendía tequila en Estados Unidos, surgían muchas conversaciones alrededor de México y del machismo. Yo decía, medio en broma, que algún día haríamos un gran tequila llamado María como homenaje a las mujeres mexicanas.
Cuando Guillermo me propuso hacer un vino, le dije que estaría muy padre llamarlo María. El nombre no se podía registrar, así que empezamos a jugar con el concepto hasta llegar a MARIATINTO. Queríamos conservar la idea de un nombre que honrara la importancia de las mujeres en México.

Si MARIATINTO fuera una persona sentada en la mesa, ¿cómo describirían su personalidad?
Guillermo: Disciplinada y ordenada, pero al mismo tiempo muy libre y poco preocupada por lo que los demás digan de ella. MARIATINTO ha tomado decisiones que van en contra de ciertos cánones de la industria y creo que eso ha sido parte fundamental de su éxito.
También es un vino muy consistente. Año tras año busca satisfacer tanto a alguien que comienza a conocer el vino como a alguien con mayor experiencia. Para conseguirlo necesitas disciplina: desde escoger la mejor uva y cuidar la relación con los agricultores hasta saber reconocer cuándo un vino no tiene la calidad necesaria.
La etiqueta se ha convertido en una parte muy reconocible de MARIATINTO. ¿Cómo llegaron a ella y cuánto influye el diseño en la experiencia de un vino?
Guillermo: Muchísimo. Elegirla nos tomó mucho tiempo. Incluso hicimos un focus group entre dos propuestas y ganó una etiqueta completamente distinta, negra con letras rojas. Dijimos que haríamos caso al resultado, pero unos días después Humberto y yo nos preguntamos: “¿Realmente nos gusta?”. A ninguno de los dos nos gustaba, así que regresamos a nuestra primera elección.
Creo que la etiqueta es fundamental, sobre todo para esa primera compra. En su momento era muy distinta a lo que existía en el mercado mexicano. Pero también es cierto que, si el vino no tiene sustento dentro, da igual qué etiqueta le pongas.
Humberto: Para mí había algo muy importante: que la etiqueta vistiera la mesa. En Pangea veía a la gente llegar con sus mejores vinos y cómo una botella podía transformar una mesa, cómo los demás volteaban y reconocían qué estaban tomando.
Queríamos que te sintieras orgulloso de tener una botella de MARIATINTO frente a ti. Por eso la etiqueta es tan sencilla: blanco, negro y la palabra MARIATINTO. Nada más.
¿Cómo ha cambiado la percepción del vino mexicano desde que comenzaron hasta hoy?
Humberto: Al principio creo que tomábamos vino mexicano por nacionalismo. Era una industria muy joven y empezábamos a creer en nuestros propios productos.
Con los años, la industria evolucionó muchísimo en propuesta, calidad y variedad. Surgieron nuevas bodegas, enólogos y regiones productoras. Hoy hay muy buenos vinos mexicanos y puedes elegirlos no solamente porque sean mexicanos, sino por su calidad.
Hacer vino de calidad en México sigue siendo complejo: tenemos poca agua, un clima muy caliente y no contamos con los siglos de experiencia de otras regiones. Pero hoy existe una oferta extraordinaria. Podrías tomar vino mexicano solamente por su calidad, incluso si no fuera mexicano.
Guillermo, ¿cuál es el vino que marcó tu vida?
Además de MARIATINTO, Mogor Badán 1989. Sigue siendo probablemente mi vino mexicano favorito. Antonio Badán fue un precursor y un visionario en el Valle de Guadalupe.
Lo abrí años después de su producción y me emocionó muchísimo. Fue uno de esos momentos en los que entendí el verdadero potencial que tenía el vino mexicano.
Completa la frase: una gran botella de vino nunca debería…
Nunca debería terminarse.
Humberto ¿A qué persona, viva o histórica, invitarías a compartir una copa de vino?
A Ferran Adrià. Me encantaría abrir una botella con él y hablar sobre dónde nació toda esa revolución que cambió la manera de comer.

¿Qué regla del vino disfrutan romper?
Humberto: El maridaje. Para mí no existe. Yo todo lo que como lo tomo con vino. Durante años mis amigos se burlaban porque subía fotos comiendo un taco de barbacoa con una copa de vino. Creo que no hay vino que no sepa mejor con un bocado de comida y no hay comida que no sepa mejor con un sorbo de vino.
Guillermo: Nuestra contraetiqueta lo dice desde el primer día: “El maridaje recomendado es con amigos y familia”. El maridaje es el que tú quieras, el que te guste. Y si lo disfrutas con alguien más, mucho mejor.
Humberto: Estoy seguro de que Guillermo ha tenido muchas grandes ideas en su vida, pero creo que esa frase ha sido su mayor aportación al mundo.
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Fotografías: Cortesía de la marca









