Montblanc: el arte de escribir en movimiento
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Montblanc: el arte de escribir en movimiento
Por Katharina Schittek Dabdoub
Montblanc celebra casi un siglo de savoir-faire en piel, conectando la cultura de la escritura con el diseño, el viaje y una visión de lujo funcional pensada para una vida en movimient

A casi un siglo de sus primeros artículos de piel, Montblanc vuelve al origen de su savoir-faire para explorar la relación entre escritura, viaje y diseño.
Hay objetos que nacen para permanecer sobre un escritorio y otros que están pensados para acompañarnos. Para Montblanc, la escritura siempre ha estado ligada a ambos mundos. La Maison celebra su legado en marroquinería a través de una experiencia que conecta el ritual de escribir con una vida en constante movimiento.
El recorrido comenzó con una instalación a gran escala del Writing Traveler, un portafolio inspirado en los clásicos cabinet of curiosities. La pieza fusiona la intimidad del escritorio de un escritor con la tradición artesanal de Montblanc en piel, reinterpretando el concepto de oficina portátil desde una perspectiva contemporánea.
Diseñado para guardar instrumentos de escritura, una libreta, pequeños artículos de piel y hasta un reloj, el Writing Traveler se despliega hasta convertirse en un espacio de trabajo personal. Más que un accesorio de viaje, representa una idea de lujo funcional: objetos creados no solo para verse bien, sino para formar parte de la rutina y acompañar a quien los lleva.
El escritorio Montblanc
En el centro de la experiencia, los invitados pudieron personalizar una selección de pequeños artículos de piel en el Montblanc Desk, diseñado por Marco Tomasetta, director artístico de la Maison. A pocos pasos, una estación de postales recuperaba uno de los gestos más sencillos y cada vez menos frecuentes de la cultura de la escritura: detenerse, tomar una pluma y dejar un recuerdo a mano antes de enviarlo.
La conexión entre Montblanc y la piel se remonta a 1926, en un momento en el que viajar comenzaba a transformar la manera de trabajar y comunicarse. Los instrumentos de escritura dejaron progresivamente los escritorios para acompañar a viajeros alrededor del mundo y, como respuesta, la Maison creó sus primeros artículos de piel: fundas diseñadas específicamente para proteger las plumas durante el trayecto.
Cien años después, esa misma lógica sigue definiendo el universo de Montblanc. Desde la llegada de Marco Tomasetta en 2021, la relación entre la cultura de la escritura y el diseño en piel se ha convertido en uno de los ejes creativos de la firma.

En un momento en el que prácticamente todo puede escribirse desde una pantalla, Montblanc apuesta por lo contrario: recuperar el objeto, el gesto y el tiempo detrás de escribir. Un recordatorio de que el verdadero lujo también puede estar en aquello que decidimos seguir haciendo a mano.
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Fotografías: Cortesía de la marca









