De tal padre, tal crack: los hijos que siguen el legado del fútbol
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De tal padre, tal crack: los hijos que siguen el legado del fútbol

En pleno Mundial 2026 y por el Día del Padre, repasamos a los futbolistas famosos cuyos hijos ya son parte de la conversación.
Por L'Beauté
19 de junio de 2026
El Día del Padre llega en medio de ese ruido global que solo produce un Mundial: estadios llenos, camisetas heredadas, rituales de familia y nombres que ya pesan incluso antes de tocar un balón. En el fútbol, la paternidad también puede leerse como legado. A veces se hereda una posición, otras una camiseta, una disciplina, una forma de competir o simplemente la mirada del mundo.
Con el Mundial 2026 como telón de fondo, reunimos a algunos futbolistas cuyos hijos ya son parte de la conversación. Algunos juegan en academias, otros han convertido el apellido familiar en un fenómeno pop y otros ya están escribiendo su propio capítulo sobre la cancha.

Lionel Messi y Thiago, Mateo y Ciro Messi

La imagen de Messi como padre ha sido una de las formas más humanas de acercarse al mito. Thiago, Mateo y Ciro crecieron viendo a su papá convertirse en campeón del mundo, pero también lo han acompañado en esa etapa más familiar que comenzó con su llegada a Miami.

Thiago, el mayor, ya ha formado parte de la academia de Inter Miami. Mateo se ha vuelto casi un personaje propio por su energía competitiva y Ciro, el menor, empieza a aparecer en esa misma narrativa de niños que crecen entre entrenamientos, camisetas rosas y un apellido imposible de ignorar. Ninguno necesita convertirse en “el próximo Messi”, pero el mundo ya los observa como parte natural de su legado.

Cristiano Ronaldo y Cristiano Ronaldo Jr.

Si hay un futbolista que ha convertido la disciplina en marca personal, ese es Cristiano Ronaldo. Por eso, la historia de Cristiano Jr. despierta tanta curiosidad. Su hijo mayor ya ha dado pasos importantes en categorías juveniles y recibió su primera convocatoria con Portugal Sub-15, una señal de que el apellido Ronaldo podría seguir presente dentro de una cancha por otra generación.

Lo interesante no es solo el talento, sino la exposición. Cristiano Jr. no está creciendo únicamente como hijo de una leyenda, sino como heredero de una forma de entender el cuerpo, la ambición y el rendimiento. En su caso, la paternidad parece una especie de entrenamiento silencioso: vivir cerca del estándar más exigente posible.

Christian “Chaco” Giménez y Santiago Giménez

El capítulo mexicano de esta lista tiene nombre propio: Santiago Giménez. Hijo de Christian “Chaco” Giménez, figura muy querida por la afición de Cruz Azul y del fútbol mexicano, Santi representa una de las historias más interesantes de segunda generación rumbo al Mundial 2026.

Nacido en Argentina, formado en México y consolidado como delantero de la Selección Mexicana, Giménez ha hecho algo que no siempre es fácil para los hijos de futbolistas: dejar de ser “el hijo de” para convertirse en protagonista. Su paso por Cruz Azul, Feyenoord y AC Milan lo colocó en una conversación propia. En un Mundial que también se juega en México, su apellido tiene una carga emocional muy particular.

Marcelo y Enzo Alves

Marcelo fue uno de los laterales más carismáticos y ganadores de su generación. Su hijo, Enzo Alves, ha empezado a construir su camino desde una de las canteras más observadas del mundo: la del Real Madrid.

Enzo no solo juega en categorías inferiores del club blanco, también ha sido internacional juvenil con España. Su caso tiene algo muy especial porque combina dos imaginarios enormes: el legado brasileño de su padre y la formación española del Real Madrid. Es una de esas historias que todavía están empezando, pero que ya llevan años bajo la lupa.

Wayne Rooney y Kai Rooney

Wayne Rooney fue un símbolo de Manchester United y de la selección inglesa. Su hijo Kai Rooney crece dentro de esa misma órbita, formando parte de la academia del United y avanzando en un sistema donde el apellido abre puertas, pero también multiplica la presión.

Kai pertenece a esa generación de hijos de futbolistas que ya son observados antes de debutar profesionalmente. Cada gol en inferiores, cada entrenamiento y cada decisión de carrera se convierte en noticia. En su historia hay talento, sí, pero también una pregunta muy propia del fútbol moderno: ¿cómo se construye una identidad propia cuando tu apellido ya pertenece a la historia de un club?

Zinedine Zidane y Luca Zidane

Ser hijo de Zidane debe ser una de las herencias más complejas del fútbol. Luca Zidane, portero e hijo de Zinedine, ha vivido buena parte de su carrera bajo esa comparación inevitable. Sin embargo, su camino tomó un giro poderoso al representar a Argelia, conectando con las raíces familiares de su padre.

En el contexto del Mundial 2026, su historia funciona perfecto para hablar de paternidad y legado desde otro lugar. No todos los hijos heredan el mismo brillo, ni todos buscan repetir la misma historia. A veces, el gesto más interesante está en encontrar una ruta distinta bajo un apellido gigantesco.

Alf-Inge Haaland y Erling Haaland

Erling Haaland es uno de los delanteros más dominantes de su generación, pero su historia también tiene un componente familiar. Su padre, Alf-Inge Haaland, fue futbolista profesional y mundialista con Noruega en Estados Unidos 1994. Tres décadas después, Erling llegó al Mundial 2026 con una dimensión completamente distinta.

Aquí el legado no se siente como copia, sino como expansión. Alf-Inge abrió el camino; Erling lo convirtió en fenómeno global. Es una de esas historias donde el hijo no solo sigue los pasos del padre, sino que cambia la escala de todo el apellido.

David Beckham y Brooklyn, Romeo, Cruz y Harper Beckham

David Beckham entendió antes que muchos que el fútbol podía vivir más allá de los 90 minutos. Su apellido se convirtió en moda, cultura pop, campañas, estilo y negocio. Por eso, sus hijos no son relevantes únicamente por su relación con la cancha, sino por lo que representan dentro de una familia que convirtió el deporte en lenguaje global.

Romeo fue quien más se acercó al camino futbolístico, con pasos por Inter Miami II y Brentford B. Brooklyn, Cruz y Harper, por otro lado, pertenecen más al universo de la moda, la música, la imagen y el celebrity culture. En los Beckham, la herencia no es solo deportiva: es estética, mediática y absolutamente contemporánea.

Neymar y Davi Lucca

Neymar siempre ha vivido entre el fútbol, el espectáculo y la vida pública. Por eso, su faceta como padre también forma parte de su narrativa mediática. Davi Lucca, su hijo mayor, ha crecido junto a la imagen pública de Neymar y suele aparecer en momentos familiares, celebraciones y partidos.

En una época donde el fútbol se consume también a través de redes sociales, los hijos de las grandes estrellas se vuelven parte del ecosistema emocional del fan. Con Neymar, la paternidad no aparece como una historia privada en segundo plano, sino como otro capítulo de una vida que siempre se ha contado en público.

El legado también se entrena

El fútbol siempre ha sido un deporte de apellidos. Maldini, Thuram, Kluivert, Simeone, Haaland, Pique, Giménez. Pero en 2026, esas historias se sienten distintas porque ya no viven solo en la cancha. También existen en Instagram, en academias juveniles, en campañas, en videos virales y en la conversación cultural.

Este Día del Padre, el Mundial nos recuerda que el legado no siempre significa repetir una carrera. A veces se trata de acompañar, inspirar, abrir una puerta o dejar que el hijo encuentre su propia forma de jugar.