Gaz Alazraki: el arte de hacer reír diciendo verdades incómodas

THE TALK
Gaz Alazraki: el arte de hacer reír diciendo verdades incómodas
Entrevista: Tamara Lau
Entre humor, casting y cultura laboral, el creador mexicano reflexiona sobre The Office México, la comedia como espejo social y la construcción de historias que conectan desde lo personal hasta lo colectivo.
En la comedia de Gaz Alazraki hay algo que va más allá de la risa: una incomodidad precisa, casi quirúrgica, que revela verdades que preferimos ignorar. Con una trayectoria que ha marcado la conversación cultural en México —desde Nosotros los Nobles hasta Club de Cuervos—, hoy presenta su interpretación de The Office, un formato global que reimagina desde una realidad profundamente local.
En esta conversación, hablamos sobre poder, humor, casting y ese momento casi invisible donde una historia deja de ser personal para convertirse en un fenómeno compartido.
L´BEAUTÉ HOMME: The Office es un lenguaje universal del humor, con códigos muy claros y una identidad profundamente reconocible. ¿Qué te interesaba explorar desde tu propia mirada al adaptarlo al contexto mexicano, y qué sentías que no se había dicho aún dentro de ese formato?
GAZ ALAZRAKI: Lo primero que me llamó fue que en México hay muchísimos negocios familiares. La mayoría de las personas que trabajan en ellos saben que no van a romper cierto techo porque la empresa está diseñada para heredarse. Eso generaba una dinámica distinta para el formato. Además, me interesaba resolver algo narrativo: personajes como Michael Scott funcionan porque, de alguna forma, son buenos en algo. Pero en México, si el jefe es el hijo del dueño, puede quedarse ahí sin importar nada. Eso permite un tipo de humor mucho más incómodo y más real.
Han pasado más de dos décadas desde que The Office se presentó por primera vez, y en ese tiempo el mundo laboral ha cambiado radicalmente: desde la tecnología hasta la forma en la que entendemos la jerarquía y la cultura Godín. ¿Cómo adaptaste esos mismos valores del formato a una realidad laboral contemporánea sin perder su esencia?
Decidimos alejarnos del mundo tech y llevarlo a una industria más tradicional, como la del jabón, en Aguascalientes. Eso nos permite retratar una realidad mucho más común en México. No todo el mundo trabaja en startups o con herramientas digitales avanzadas. Hay oficinas donde la dinámica sigue siendo mucho más clásica, y eso conecta con más gente.

Gaz Alazraki





Dentro de esta adaptación también aparece un contraste muy interesante entre lo local y lo aspiracional, particularmente con personajes como Juana. ¿Qué te interesaba construir desde esa tensión entre la ciudad y lo regional?
Me interesaba que hubiera un personaje que representara esa mirada externa, casi condescendiente, de alguien que viene de la ciudad a “ordenar” lo que sucede en una oficina más tradicional. Ese contraste ayuda a evidenciar las diferencias culturales y hace más rica la dinámica.
Hay algo muy particular en tu humor: incomoda, pero desde un lugar inteligente y casi elegante. ¿Cuando construyes una historia piensas primero en provocar risa o en generar una reflexión?
Pienso primero en la historia y en hacer reír. La incomodidad viene sola porque estamos diciendo ciertas verdades.
En una entrevista mencionas que, al establecer desde el inicio que un personaje está equivocado, se abre la puerta para decir cosas mucho más arriesgadas. ¿Es ahí donde encuentras la libertad creativa dentro de la comedia?
Exactamente. Si dejas claro que te estás burlando de ese personaje, puedes llegar mucho más lejos. No estás validando ese pensamiento, lo estás exponiendo.
Cuando se trata de ese tipo de humor, que puede ser incómodo o incluso polémico, ¿crees que la diferencia entre que funcione o no, está en el timing, en la escritura o en la interpretación?
Depende del comediante. La comedia es del actor. Si te hace reír, todo funciona.
A lo largo de tu carrera has demostrado tener un ojo muy preciso para descubrir talento. ¿Qué te interesa de trabajar con actores poco conocidos y qué es lo que ves en ellos que otros todavía no han visto?
Hay un momento en el casting donde todo hace click. Es como cuando ves un lugar y sabes que ahí quieres estar. Vienes de mucho tiempo imaginando al personaje, y de pronto alguien lo encarna de una forma que funciona, incluso mejor de lo que habías pensado.
En ese mismo sentido, ¿crees que hay una especie de magia en trabajar con actores que aún no tienen una carga previa frente al público?
Sí, porque cuando no reconoces al actor, todo se siente más real. En un proyecto como The Office eso es clave, porque el nivel de incomodidad se vuelve más fuerte.
Has logrado que varios de tus proyectos se conviertan en parte de la conversación cultural. ¿Piensas en el impacto desde el inicio o es algo que descubres después?
Cada vez más lo pienso desde el inicio. Me gusta preguntarme cuál sería el tráiler o el póster, y si eso me haría querer ver el proyecto. Después, todo crece: primero conecta conmigo, luego con el equipo y luego con el público.
¿Tu equipo creativo funciona como esa primera audiencia que valida si la historia realmente conecta?
Totalmente. Cuando ves que alguien del crew se ríe genuinamente, incluso cuando no debería porque está trabajando, sabes que algo está funcionando.
Después de un proyecto como The Office, desde afuera todo parece inmediato, pero desde dentro implica un proceso enorme. ¿Qué viene para ti ahora?
Quiero hacer la película de Juan Gabriel. El reto es encontrar al actor correcto: alguien que actúe bien, que se parezca y que emocione.
Llevándolo a un terreno más personal, ¿qué define hoy tu estilo al vestirte?
Hoy es completamente práctico. Después de un incendio en mi casa (Palisades fires en enero del 2025) tuve que reconstruir todo desde cero, y eso cambió mi relación con la ropa. Me fui hacia lo básico, una especie de guardarropa cápsula que me permite resolver rápido y enfocarme en otras cosas.
¿Cambió también tu relación emocional con la ropa después de eso?
Sí, totalmente. Me di cuenta de que las cosas no te definen tanto como crees.
Para cerrar, si tuvieras que elegir entre Javi Noble, Chava Iglesias y Jerónimo Ponce: ¿con cuál te casas, quién sería tu mejor amigo y quién tu socio de trabajo?
Me casaría con Javi Noble porque es buena persona, tendría de socio a Chava Iglesias porque nunca se rinde y de amigo a Jerónimo Ponce para divertirme.
En el universo de Gaz Alazraki, la comedia no es solo entretenimiento, es una forma de observar el mundo: sus historias incomodan porque reflejan y conectan porque reconocemos algo de nosotros en ellas; al final, el humor más potente no es el que evita la incomodidad, sino el que se atreve a ponerla sobre la mesa.
Fotografías: María Medina & Arantza Gómez









