Día de la mujer: guía rápida para los que quieren entender (de verdad)

Día de la mujer: guía rápida para los que quieren entender (de verdad)

Día de la mujer: guía rápida para los quieren entender (de verdad)

Por Paula Prieto

Cada 8 de marzo ves marchas, mensajes en redes, marcas hablando del tema y probablemente te surge la misma pregunta: ¿se celebra?, ¿se felicita?, ¿por qué hay enojo?, ¿no se supone que ya hay igualdad? La realidad es que este día tiene una historia y un propósito mucho más profundo de lo que parece a primera vista.

Día de la mujer: guía rápida para los que quieren entender (de verdad)

El Día Internacional de la Mujer no nació como un “happy women’s day” con flores, chocolates o descuentos como lo sería San Valentin o el Día de las Madres. Surgió de movimientos reales de mujeres trabajadoras a principios del siglo XX que luchaban por derechos básicos: mejores condiciones laborales, jornadas justas y, por supuesto, el derecho al voto. En 1910, la activista alemana Clara Zetkin propuso establecer un día internacional para visibilizar estas demandas, y décadas después, en 1975, la Organización de las Naciones Unidas lo reconoció oficialmente.

El 8 de marzo del año 1857, aproximadamente cuarenta mil mujeres iniciaron una marcha con el fin de reclamar sus derechos. Al mismo tiempo, los dueños de una fabrica de camisas en Nueva York, encerraron a las mujeres trabajadoras con el fin de evitar que se unieran a dicho suceso y seguido de eso, se generó un incendio que la autoridad le atribuyo a los dueños en donde murieron 123 mujeres y 23 hombres. Fue el desastre industrial más grave de la historia por el cuál después de varias peticiones anteriores, se detonó la bomba que marcó la lucha por los derechos de la mujer.

Después de unos años y en consecuencia de varias injusticias, en 1789 durante la revolución francesa, la mujer tomo consciencia sobre su situación social y marchando hacia Versalles junto a los hombres, reclamó con el fin de obtener igualdad social, libertad y fraternidad.

El 3 de mayo de 1908 en Chicago, se produjeron las primeras peticiones formales de derechos políticos y ciudadanía de la mujer, por lo que se realizó el primer acto denominado “Día de la Mujer”.

El 28 de febrero del año 1909, se celebró por primera ves en Nueva York el día nacional de la mujer organizado por mujeres socialistas en donde 15,000 de ellas marcharon exigiendo una reducción de la jornada laboral, mejores salarios y derechos de votos y un año más tarde, las mujeres pudieron acceder por primera ves a la educación superior.

En 1910, tuvo lugar el segundo encuentro Internacional Socialista de Mujeres, en Copenhague, Dinamarca. En esta ocasión, se propuso fijar un día simbólico –en torno al 8 de marzo– que sirviera para reivindicar los derechos de todas las mujeres, principalmente el derecho al voto.

No es una tendencia reciente ni algo inventado por redes sociales. Es una fecha que surge de desigualdades muy concretas y que sigue vigente porque, lamentablemente, las desigualdades siguen. Las cifras son claras: cada año, alrededor de 83 000 mujeres y niñas son asesinadas en el mundo por razones de género, casi 127 al día, y la mayoría son víctimas de sus parejas o familiares. Además, 1 de cada 3 mujeres ha sufrido violencia física o sexual en algún momento de su vida. Estas estadísticas muestran que la violencia no es algo aislado, sino un problema global.

En México, la situación también es preocupante. En 2023 se registraron 827 feminicidios, casi uno cada 10 horas. Más del 60 % de las mujeres mayores de 15 años han sufrido algún tipo de violencia física, sexual, psicológica o económica. No son cifras frías: representan historias, miedos y riesgos reales que afectan a mujeres desde la adolescencia hasta la adultez.

El 8 de marzo no es un ataque hacia los hombres ni una competencia de quién la pasa peor. No se trata de culpas individuales, sino de reconocer contextos históricos y sociales que han favorecido a algunos más que a otros. Para la mayoría de las mujeres, no es un día de celebración, sino de memoria, reflexión y exigencia.

Entonces, ¿qué puedes hacer como hombre? No es complicado. No necesitas un gran gesto ni un post viral. Basta con escuchar, informarte, no minimizar experiencias ajenas y cuestionar chistes o comentarios que normalizan desigualdad. Entender que la igualdad todavía no se ha alcanzado no significa que estés siendo atacado; significa que puedes ser parte de una sociedad más justa.

En resumen, el Día de la Mujer no se trata de quedar bien ni de regalar flores. Es un recordatorio de la historia, de los desafíos que siguen y de la importancia de abrir los ojos y actuar con conciencia. Entenderlo y reflexionar sobre ello ya es un gran paso.