DUEÑO DEL CIELO, UNA NUEVA ERA PARA HUMBE

DUEÑO DEL CIELO, UNA NUEVA ERA PARA HUMBE

DUEÑO DEL CIELO, UNA NUEVA ERA PARA HUMBE

Por Paulina Magallanes

A pocos días de presentar DUEÑO DEL CIELO por primera vez en el emblemático Palacio de los Deportes, conversamos con HUMBE, a punto de vivir uno de los momentos más significativos de su carrera.

En esta entrevista, realizada antes del show, el cantautor regio comparte el proceso emocional y creativo detrás de su quinto proyecto, la construcción de un espectáculo monumental y la sensibilidad que guía tanto su música como su vida personal. Entre anécdotas, vulnerabilidad y una profunda conexión con su público, HUMBE revela la evolución que lo ha llevado a este nuevo capítulo.

L’BEAUTÉ HOMME: HUMBE, estas por presentarte en el Palacio de los Deportes, un venue icónico de la Ciudad de México, por primera vez para presentar tu quinto proyecto DUEÑO DEL CIELO, ¿Cómo te has estado preparando para este concierto que promete ser una experiencia única para todos tus fans?

HUMBE: Muy nervioso, muy muy nervioso. He estado trabajando mucho tanto en la música como en la producción del show como en lo que se va a mostrar. Te puedo decir que es una experiencia que asumo, porque yo también lo voy a vivir una vez como tú, va a ser hermoso, va a ser hermoso. Es una bestia diferente. Este show es gigante. Ayer me di cuenta, ayer tuvimos el ensayo general. El equipo para montar este show, este escenario, esta producción, son 700 personas. Es mucha gente y me movió mucho saber que todas esas personas estaban ahí con el fin de sacar DUEÑO DEL CIELO adelante. Estoy muy muy emocionado por este evento y no sé, no puedo creer que ya sea esta semana.

¿Tienes algún ritual antes de salir al escenario?

Yo no me acordaba, es que hace rato no estoy en el escenario. Pero brinco mucho y saco mucho, o sea, el cuerpo tiene mucha de la adrenalina que uno siente antes de salir. Entonces, la idea es sacar toda la energía innecesaria y es muy estúpido, pero es brincando y sacando todo, sacando todo. Como que cansándome un poquito.

¿Para componer las canciones de DUEÑO DEL CIELO, te preparaste de diferente manera a los demás álbumes que has compuesto, cómo fue el proceso?

En los discos anteriores, de alguna manera, buscaba un sonido específico; yo tenía en mente lo que quería lograr. 

DUEÑO DEL CIELO nació de la nada. Llevamos ya muchos años haciendo este disco, pero faltaba esa “cereza del pastel” para terminarlo y alejarnos de las distracciones: irnos a encerrar a un lugar para concluirlo. Fuimos a Islandia; nos fuimos un mes y medio. Mi hermano y yo, mi cuñada y un productor amigo que se llama Nicolás. Nos fuimos allá pensando que iba a ser un disco muy etéreo, digo, lo es, pero en otro aspecto. Pensábamos que sería un disco más triste, más calmado. Y la primera canción que hicimos llegando allá fue una de las canciones más latinas que puedes escuchar en tu vida: se llama Vegas. Es un cha-cha-cha. A lo que voy con esto es que no teníamos la mentalidad de hacer esa canción. No sabíamos que una canción así iba a formar parte de este disco. La diferencia de este disco con los otros es que no teníamos ninguna visión previa. Simplemente sentimos la música e hicimos lo que sentíamos.

¿Podrías compartirme cómo es trabajar con tu hermano tanto componiendo como enfrente de la cámara?

Divino. Es trabajar en familia, literalmente. Es trabajar en confianza, sentirse tranquilo todo el tiempo. Increíble. Para mí es, yo creo, de las bendiciones más grandes que me ha dado la vida en mi carrera.

¿Cómo definirías el hilo conductor de DUEÑO DEL CIELO y como logras conectar canciones que ya habías compartido como “REM” y “fantasmas” con este álbum?

No, fue muy difícil. Eso fue lo chistoso: que realmente no fue difícil. Encajó perfecto. Esas canciones las sacamos antes no porque… o sea, yo sabía que, por ejemplo, REM, cuando la saqué, sí la saqué sola y todo. Fantasmas también. Fantasmas fue más sorpresa para mí que haya caído tan bien. Pero encaja perfecto.

En cambio REM sabíamos que iba a ser parte de un disco. No sabíamos de qué, pero REM iba a ser parte de algo. Y ahorita, cuando la escuchamos, hasta la mezcla queda con la mezcla del otro; nada está hecho como para que empate con eso. Pero… no sé, el meter esas canciones terminó de cerrar el círculo de este disco. 

México adoptó fantasmas como un himno para el Día de Muertos, ¿imaginaste el impacto que tendría esta canción?

Jamás. Jamás. De hecho, ayer que estaba en el ensayo general… va a sonar bien narcisista lo que te voy a decir, perdón. Pero ayer, en el ensayo, empecé a tocar todo el disco, porque es todo el concierto. Y pues de las últimas es fantasmas. Entonces empieza fantasmas y empiezo a ver a todos cantando. Es la única que cantaban; no cantaban en voz alta, pero veía sus bocas moverse. Tuve un momento en el que dije: qué fuerte que es mi canción. Qué fuerte que soy yo el que canta esa canción. Sí, es un himno. Es un himno. Apenas ayer me empezó a caer el veinte de eso. Qué locura que es mía.

Este proyecto se siente muy personal por la presencia de las notas de voz, ¿me puedes compartir más sobre la decisión de incluirlas? Porque en HERA… Yo encontré un consejo, que dice no hagas suposiciones.

Te voy a contar la historia de HERA. Hera es la esposa de Zeus. Ella es la diosa del matrimonio y era conocida por sus grandes celos hacia Zeus. Yo empecé una relación hace… o sea, es mi primera relación, hace casi un año. Y para mí… no sé, uno nunca está preparado para lo que siente estando en una relación. Sientes los celos de todo. Todo lo sientes cañón, todo se intensifica. 

Entonces, Mariana, que es mi vocal coach, además de ser mi vocal coach siempre ha sido mi psicóloga, literalmente. Ella me ha dado unos consejos que, para mí… no, y por eso no es sorpresa que no sea la primera vez que aparece en mis discos; es como la tercera. Y ese consejo fue el que me dio esta canción, HERA. No se llamaba HERA, se llamaba 100 años. Es de esas canciones que me encantaba todo lo que decía, todo lo que sonaba, pero me faltaba encontrarle bien de qué se trataba. Era como: bueno, me gusta, pero no sé de qué hablas.

Entonces, cuando comencé mi relación, fueron cosas de cambiarle tres palabras y toda la canción empezó a tratar sobre celos. Lo que me parece más chistoso es que esa nota de voz de la que hablas la metí antes siquiera de haber… están muy raros los timings, pero la canción de HERA se terminó construyendo sola. Literal. Es también de las canciones en las que más impacto tiene ese consejo para mí. Ese consejo, hasta la fecha, cada vez que lo escucho, es como: porque a uno se le olvida. No supongas. Pero a uno se le olvida y vuelve a suponer. 

Sí, entonces, me encanta que me hayas preguntado eso.

Este 6 de diciembre estará en las manos de todos este nuevo álbum. ¿Cómo crees que “Dueño del Cielo” será recibido? ¿Qué sentimientos buscas despertar en tu audiencia?

Yo genuinamente saco mi música para escucharla. Para sentir rico, ver la portada con mis canciones y todo. Entonces, yo lo voy a recibir con mucho amor y con mucha paz. Espero que la gente lo reciba de la misma forma y que lo reciba como muy sensibilizados. A lo que sea que vayan a escuchar. Porque estoy seguro que lo que sea que esperen que van a escuchar no va a ser lo que van a escuchar. Si se lo esperan, pues qué chido. Pero si no, nada más que se sensibilicen porque es diferente a todo lo que ha hecho.

Como comentamos antes preparaste una experiencia inigualable para el concierto del Palacio de los Deportes y llevarás “Dueño del cielo” alrededor del mundo en tu primera gira mundial, cuentame de cómo diseñas una producción que mueva a la gente en Europa y Asia al igual que en América.

Eso está siendo ahorita un poco el reto, porque como sabes, la vida del artista es así: hay lugares en los que te escucha mucha gente y lugares en los que no. Entonces, vamos a ir a poner bandera en lugares a los que jamás hemos ido. No sabemos a cuánta gente le vamos a cantar. Pero creo que eso es lo emocionante. El show que estamos haciendo tiene varias versiones, en las cuales el ADN del show se queda igual, porque es la misma música, es el mismo todo. Pero hay unos shows que van a ser algo como lo que habrá el domingo, y otros que van a ser mucho más íntimos. Va a ser como estamos ahorita y te voy a cantar una canción. Hay shows para todo, y eso también es lo bonito de esta gira: que va a ser muy versátil.

En mi gira pasada yo estaba cerrado, y por eso no hubo muchas fechas, porque estaba empeñado en que todos los shows tenían que ser iguales. Y realmente no; los shows no tienen que ser todos iguales. Cada show es una guerra diferente y, si te tocó ese, te tocó ese y ya. Pero es único. Y eso lo hace más especial cada noche.

Como adelanto a esta nueva etapa lanzaste VETIVER Y AMARETTO una canción en la cual narras la historia de una relación amorosa que terminó pero los recuerdos te consumen y sientes cierta nostalgia por lo que algún día compartiste con esa persona. ¿Cómo le haces para canalizar sentimientos amorosos o nostálgicos compartidos por miles de personas en tus canciones?

Sintiéndolos literalmente. O sea, creo que hoy en día hay muchos mensajes farsantes en la música, de temas que son ficticios, ¿sabes? O sea, son temas que realmente no… ¿cuándo va a pasar eso? Siento que algo que resalta mucho en mi música es que los temas que abordamos siempre son reales. Siempre son temas humanos, más que nada. O sea, fantasmas es una canción que celebra la muerte de una forma bonita. Es bonito escucharla porque te recuerda a las personas que perdimos y que ya no están. Entonces, creo que esa es la clave.

En VETIVER Y AMARETTO experimentas con el reggaeton, ¿cómo fue tu experiencia con este estilo?

Me parece chistoso porque cuando yo empecé como artista estaba la etapa del reggaetón a full. No había nada más que reggaetón en todos lados. Entonces yo dije: “Yo en mi vida voy a hacer reggaetón. Nunca.” Fue la primera canción que saqué en este disco, pero también esa fue, de hecho, la razón por la que decidí sacarla primero. Porque yo sí vivía bajo esa regla. Decía: “Yo no voy a hacer eso.” O sea, no porque no me guste el reggaetón, a mí me gusta, pero yo no… O sea, ya soy muy orgulloso como para… ya llevo construyendo otra cosa, como para que piensen que desde el inicio de mi proyecto solo se escucha eso. Como para sacar algo así.

Y cuando la hice dije: “Es que sí está padre. Sí está padre, sí tiene que salir.” Y ya. Se me hizo chistoso que una de las canciones que más me gustan del disco sea de un género que yo juré que jamás iba a hacer. Y que no sea mi última canción en reggaetón seguramente. O sea, me encantó.

Este 11 de noviembre, el día de tu cumpleaños, le regalaste a tus fans Morfina una canción de amor incondicional y no solo eso, también lanzaste un video musical el cual fue dirigido por tu hermano. ¿Cómo lograste plasmar de forma audiovisual lo que es esta clase de amor donde uno escoge estar con su pareja diariamente en las buenas y en las malas?

Esa pregunta va más para acá, para Emiliano. 

Emiliano, ¿Cómo logras plasmar de una forma audiovisual lo que es esta clase de amor incondicional? Donde uno escoge estar con su pareja diariamente en las buenas y en las malas. 

EMILIANO RODRIGUEZ: Yo creo que, como dice Humberto, es sensibilizarte a lo que está pasando alrededor de ti. Y algo que siempre me pesa y, al mismo tiempo, me inspira mucho es el paso del tiempo. No te das cuenta cómo es ver crecer a tus papás, a tus hermanos, a tu pareja… y, cuando tengas hijos, a tus hijos. Y siento que ese paso del tiempo me gustaba verlo desde esta tercera persona, como lo ves en el video.

Y que alguien más pueda sentir ese sentimiento que, al final del día, puede sentirse triste, pero que también te hace anhelar y apreciar más lo que tienes enfrente, ¿sabes? 

Tengo a mis papás actuando en el video. Entonces fue algo muy especial verlos ahí y tenerlos plasmados para siempre.

DUEÑO DEL CIELO, UNA NUEVA ERA PARA HUMBE

¿Qué aprendiste de ti mismo al hacer DUEÑO DEL CIELO tanto en el álbum como en la gira?

Que no me puedo frustrar por cambiar y que tengo que hacer las paces con que el cambio es algo que habita en nosotros. Todo el tiempo estamos en constante cambio, en constante movimiento, y si… o sea, yo solía ser una persona muy aferrada a mi versión actual. Entonces, que algo cambiara, que algo se moviera, que existiera cualquier tipo de caos, a mí me generaba una frustración terrible.

Eso me enseñó DUEÑO DEL CIELO: que todo es un camino que tienes que recorrer y que no te puedes frustrar por capítulos que no te encanten. Solo es leer el capítulo. Vivirlo.

DESCUBRE: Lucas Bravo, The Art of Seduction

Fotografías: cortesía de HUMBE