Alfonso Faure: ingeniero mexicano de McLaren

Alfonso Faure: ingeniero mexicano de McLaren

Alfonso Faure: ingeniero mexicano de McLaren

Alfonso Faure ha recorrido un camino que combina pasión y visión. Hoy, como ingeniero de proyectos en McLaren Racing, forma parte del equipo que diseña y entrega las piezas clave para que los autos de la escudería británica compitan al más alto nivel. Su historia comienza en México, continúa en el Motor Valley italiano y se consolida en Inglaterra, donde lidera procesos que definen el rendimiento de cada coche en pista.

Faure comparte cómo descubrió su vocación, qué significa trabajar en la élite del automovilismo y cómo se vive el deporte desde el corazón técnico de una escudería. Con una mezcla de competitividad, disciplina y orgullo por sus raíces, Alfonso demuestra que el talento mexicano tiene lugar en los circuitos más exigentes del mundo. Porque en la Fórmula 1, cada milésima cuenta, y cada pieza tiene una historia.

L’BEAUTÉ HOMME¿Cómo nació tu amor por los coches?

ALFONSO FAURE No sé si es algo con lo que naces o lo aprendes, no soy experto en comportamiento humano. Pero recuerdo desde que era niño jugar con carritos de Hot Wheels, desde ahí empezó todo. También por la influencia de mi papá, a él le encantan los coches. Luego tuve una pista eléctrica, que seguramente algunos de mis contemporáneos recordarán, de Hot Wheels, que es de pistola, entonces le tienes que estar dando la pista. Desde ahí ya venía como el tema del automovilismo, y en la pista eran coches de Fórmula 1, entonces desde ahí ya estaba fascinado.

¿Cuándo empezaste a estudiar Ingeniería, ya sabías que te querías dedicar a la industria de automóviles? 

Curiosamente, incluso creo que  nos pasa a muchos a los 18 años, estaba un poco perdido, porque en ese momento, incluso antes de ingresar a la carrera, pensé en estudiar Ingeniería en Aeronáutica. Estuve a punto de irme a Monterrey, a la Autónoma de Nuevo León, por una cosa u otra ya no. En el TEC me conatron sobre la licenciatura de Ingeniería Mecánica, no entendía bien de qué se trataba. Luego platiqué con el director y me di cuenta que sí es lo que quería, creo que eso está mejor inclusive. 

Pero cuando tienes 18 años, no es la conexión entre el niño y el sueño; estás pensando más en la universidad, en los amigos, en ligar, etc. Todavía no estaba en esa conexión, hasta que después, me empecé a perfilar, y me di cuenta que yo soy de coches, de toda la vida.

¿Desde siempre fuiste fanático de la Fórmula 1?

Sí, Fórmula 1 y los coches desde siempre. 

¿Cómo empezaste a trabajar para McLaren? ¿Cómo fue el proceso? 

Sí, el proceso como tal, empieza en el 2020 durante la pandemia. Estaba trabajando en una empresa automotriz en Guanajuato, en una subsidiaria de Toyota. Y encontré una maestría que es un MBA en Motorsport y Supercars; una maestría más administrativa y gerencial. Entonces me fui a vivir a Bolonia. 

Bolonia es lo que algunos llaman la capital del Motor Valley italiano, porque en 100 kilómetros a la redonda tienes Ferrari, Lamborghini, otras marcas de toda la industria automotriz italiana de lujo y también de Motorsport. Entonces estudié y viví en Italia dos años y medio. Trabajé en Ferrari un tiempo y luego estuve en Lamborghini. Pero, para mí, estar en Europa era el tema de la Fórmula 1. Sí está muy padre trabajar en Lamborghini, la verdad, pero quería ese extra que en México no había. A fin de cuentas en México no hay Motorsport. 

Entonces, apliqué a McLaren, fue un proceso largo, cuatro entrevistas; en la última me volaron de Italia a Inglaterra. Y en ese día fueron tres entrevistas, estuvo intenso. Me contrataron,  empaqué mis cosas junto con mi esposa, y nos mudamos de Italia a Inglaterra. 

¿Siempre estás en Londres, o viajas para las carreras?

Curiosamente, la parte más glamurosa tal vez de la Fórmula 1 es ver a la gente de la pista. Pero en realidad, estás hablando que la parte técnica tiene entre 50 y 80 personas, y en la fábrica somos alrededor de 600 personas. La gran mayoría de la gente que trabaja en la Fórmula 1, en realidad, no está en la pista, estamos en la fábrica.

Primero, porque el coche se hace en la fábrica, y es de ahí donde parte. A fin de cuentas, sin un coche rápido, por muy bonito que sea, por muy bueno que sea el piloto, pues no va a pasar nada. El auto es lo más importante. 

Y número dos, tienes a un tema de que la FIA ya puso varios temas de costos y de regulaciones. Tienes un número limitado de gente que puede estar en la pista. Entonces, incluso, aunque yo quisiera por la experiencia, es muy complicado porque la gente que está en la pista tiene que estar trabajando. No puede haber alguien de paseo o de visita o de training; cada pase vale oro.

Platícanos un día en tu vida como ingeniero de la F1

Soy un ingeniero de proyectos; para nosotros del equipo, el proyecto es el coche. Entonces, digamos que nos encargamos del desarrollo y la ejecución del auto. El plan empieza haciendo checkpoints; por ejemplo, el coche el próximo año lo tenemos que tener listo antes de Navidad. 

Entonces, para que podamos llegar a tener lo que necesitamos antes de tal fecha, tenemos que considerar que son ocho semanas de manufactura. Y para tener ocho semanas de manufactura, tenemos que tener antes seis semanas de la herramienta para poder manufacturar esta pieza, porque como las piezas son nuevas, necesitas tener una herramienta específica. No se repiten, no es como la producción en masa donde tienes una herramienta que te dura diez años, 

En McLaren cada año es nueva la pieza. Entonces, el diseño tiene que estar en prácticamente dieciséis semanas, o poco antes. Hablas con el equipo de diseño para entregar el diseño dieciséis semanas antes de tal fecha. Eso es la planeación del proyecto y luego viene la parte de la ejecución. 

Mi día es llegar a la oficina y luego ver más o menos cuáles son mis prioridades del momento. Porque por manufactura, estás hablando que no todo está al mismo tiempo. El proceso está escalonado porque el portafolio de partes que yo tengo es alrededor de 1,000 – 1,500 partes, cosa que yo tengo que estar siguiendo, más algunos ensambles extra. 

Al final mi trabajo es delivery, pues entregar las piezas, pero al mismo tiempo es como esa torre de control donde nosotros hablamos con la gente de diseño, de la fábrica, de inspección y con los proveedores. Entonces estamos en el centro para poder entregar las piezas al equipo de carrera. Ellos arman el coche y ya está listo para correr.

¿En algún punto te toca convivir con el piloto para que te platique del coche? 

No, porque hay un departamento que es el de Human Performance, ellos se encargan de ver cómo van a manejar mejor los pilotos. También está el equipo de Vehicle Performance, quienes se encargan de extraer el mayor potencial del coche. Y nosotros nos encargamos del coche como tal. 

Pero sí me ha tocado que, por ejemplo, una de las partes de mi portafolio son los pedales. Estos son específicos para cada piloto, entonces tienes un molde de los pies de los pilotos, con las botas. Para el coche del próximo año, hago los pedales nuevos, el día que los van a probar, prueban el asiento junto con los pedales, entonces ahí estoy con los diseñadores viendo los detalles para que quede perfecto.

Entonces me encargo de hablar con la operación, arreglarlo o rediseñar lo que se tenga que cambiar y volverlo a entregar. Ahí sí me toca estar platicando con los ingenieros y el piloto sobre qué le gusta, qué no y hacer los ajustes necesarios. 

Fíjate que sí es un deporte muy colaborativo; en Drive to Survive (la serie de Fórmula 1), por ejemplo, la temática está alrededor de los pilotos, ellos son el personaje, el glamour. Pero Fórmula 1 es un deporte de equipo completamente, el piloto al final del día es el que está corriendo, pero si los mecánico deben preparar el coche antes, y estar en los pitstops. Entonces todos, de alguna manera, sí aportamos nuestro granito de arena.

¿Y dirías que estás trabajando en tu dream job? 

Sí, hoy por hoy, sí. 

¿Qué es lo que más te gusta de tu trabajo? 

Me encanta que me reten, soy muy competitivo. Algo que me gusta mucho, es poder demostrar mi trabajo día con día. Realmente ver tus piezas, tus cosas cada domingo, cada 15 días. Cuando veo a los pilotos de Mclaren en el pódium, siento un orgullo inmenso. Eso es la competitividad del deporte, decir, gané, o bueno, perdí, ni modo, cuando pasa. Pero me encanta poder competir y demostrarlo.

¿Cuál es la parte más retadora de tu trabajo?

La parte retadora es que no tienes momentos para abajo. Por ejemplo, en verano ya no tienes que hacer el coche pero sí los famosos upgrades, porque sigues compitiendo. Estamos todos compitiendo con la misma meta en común, como parte de un equipo, no puedes bajar la guardia. 

¿Cómo te adaptas a diferentes culturas?

McLaren, en mi experiencia, es un equipo muy inglés, hay personas de otros países. Pero no es tan variado, hay españoles, italianos, franceses, ingleses; es una cultura diferente. Cuando me mudé a Italia, la verdad es que, pues lo sentí muy mexicano, todavía muy latino, muy abiertos, amigables. Pero en Inglaterra son más reservados y directos, pero siempre muy respetuosos. 

¿Eres el único mexicano en el equipo de ingenieros de McLaren, de ingenieros? 

Hasta ahorita que yo conozca, sí; en el equipo de McLaren, no conozco a otro mexicano.

¿Tienes algún otro hobby, o algo, alguna otra cosa que te apasione? 

Sí, correr, el tenis, me gusta el padel, los deportes en general me gustan. También una de las razones por las que vivo en Europa, me gusta mucho la historia, entonces, incluso cuando viajo con mi esposa, me gusta mucho aprender las cosas que han pasado en lugares a los que hemos ido. 

¿Qué consejo le darías a alguien que quiere trabajar dentro de la Fórmula 1?

Sí, encuentra tu nicho o lo que te gusta hacer. “Quiero trabajar en Fórmula Uno, pero, ¿haciendo qué?” Y empezar a buscar por ahí.