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texto CARLOS PEDROZA fotografías CORTESÍA DE LAS MARCAS dirección de arte FERNANDA MARTÍNEZ
Descubre cómo las diversas transformaciones de los relojes a través del tiempo reflejan no solo un regreso a la tradición, sino también una mayor apertura hacia la diversidad y la inclusión en el mundo de la relojería.
En un mundo donde los relojes de gran tamaño dominaron durante años, el regreso de los relojes mini está revolucionando la industria relojera. Estos modelos compactos combinan elegancia y sofisticación, desafiando las tendencias del pasado y ofreciendo una opción fresca y estilizada para los entusiastas modernos.
Muchas cosas se salieron de control en los 90 y los early 2000 en moda, autos y relojes. En algún momento, los relojes se volvieron gigantes. Panerai, Hublot, Corum, el Big Pilot de IWC y muchas marcas más pasaron la barrera de los 40, 42, 45 y 50 mm sin ningún temor. El imperio de los relojes deportivos, ultra masculinos y ultra grandes llegó y dominó el mercado por un par de décadas o más. Incluso relojes clásicos subieron de tamaño para no quedarse atrás en la tendencia. En el 2024 era raro encontrar un reloj menor a 42 mm.


Durante los 30 y hasta los 80, los relojes fueron pequeños, sutiles, ligeros, con una marcada influencia Art Decó y modernista; eran piezas pulcras, con formas armónicas y ángulos arquitectónicos.


Probablemente fue el último reflejo de una distinción de género muy marcada en una industria sumamente masculina antes de comprender que las diferencias de género quedaron atrás y que el mundo es ahora mucho más libre de estereotipos. Sucedió en la industria de la moda con la evolución de los trajes cuadrados y las hombreras de Armani en los 80 a la era de Hedi Slimane, Rick Owens o Alessandro Michele, donde las fronteras entre los géneros se borraron mucho más temprano que en la industria relojera.
El propósito de un reloj es colocarse cómodamente en la muñeca y convertirse en una herramienta cotidiana, en un accesorio sutil y es parte del outfit de cada día. Si la relojería de pulso contemporánea surge al inicio del siglo XX cuando diversos relojeros modificaron relojes de bolsillo para colocarles una correa de piel, podemos establecer como referencia el primer Santos o los primeros Rolex Oyster como pioneros del reloj contemporáneo. En el caso del Santos, Louis Cartier tomó como base relojes femeninos para hacer el Santos-Dumont. Los primeros Rolex Oyster en 1926 medían 33 mm y el primer Oyster Perpetual medía 35 mm. Hoy, Rolex tiene disponible un Oyster Perpetual de 28 mm con el movimiento Rolex 2232 mecánico automático. Es un modelo que ha cambiado poco en casi 100 años y es una obra maestra que sigue vigente. Se le consideraba un reloj femenino pues en la misma colección se puede configurar hasta en 41 mm de diámetro, el más “masculino” de la línea.

Durante los 30 y hasta los 80, los relojes fueron pequeños, sutiles, ligeros, con una marcada influencia Art Decó y modernista; eran piezas pulcras, con formas armónicas y ángulos arquitectónicos. Cartier, Rolex, el legendario Reverso de Jaeger Le-Coultre, los relojes Junghans, que fueron líderes de la industria al inicio del siglo XX y en el top 3 de manufacturas hasta mediados de los 50, justo debajo de Rolex y Omega y muchos otros ejemplos de clásicos que nunca llegaron a más de 38 mm. Patek Philippe es otra de las grandes marcas que conserva modelos de talla pequeña en su colección, como el Calatrava 7200R con 34.6 mm de diámetro y en general, sus relojes están por debajo de los 40 mm.



En contraste, la era de Panerai con más de 50mm o el Big Bang de Hublot, que bajo el liderazgo de Jean-Claude Biver tuvo un resurgimiento magistral en los 2000 o el Audemars Piguet Royal Oak Off Shore y sus numerosos conceptos, llevaron a la industria a dimensiones nunca exploradas. Y es precisamente ahora que Audemars Piguet rompe con la tendencia y regresa a los tamaños pequeños al presentar el Royal Oak Mini con 23 mm de diámetro y movimiento de cuarzo, y la reedición de un modelo experimental de los 60, el Remaster 02, un tributo al brutalismo que originalmente se lanzó en 1960 con el calibre 5159BA. Y aunque tiene 41 mm en su caja asimétrica, es un claro homenaje a la era de oro de los relojes modernistas clásicos.
Tal vez podemos culpar a Arnold Schwarzenegger y a Sylvester Stallone por la proliferación de cajas enormes. Ambos amigos y admiradores de Panerai, AP y algunos Hublot, se convirtieron en embajadores de piezas que irradiaban masculinidad y acción. Ambos actores amasaron colecciones con piezas únicas y raras, y contribuyeron en gran medida a la popularidad de las grandes tallas entre 1990 y 2015.





Recientemente Stallone subastó una buena parte de su colección, incluyendo piezas únicas de Panerai y un par de Patek muy especiales. Una coincidencia del cambio cultural que vivimos. Las grandes muñecas y los héroes de acción están retirándose para dar paso al regreso de los clásicos.









