Conversación con Sami Hayek, sobre su inspiración y proceso creativo

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Conversación con Sami Hayek, sobre su inspiración y proceso creativo
El diseñador y artista Sami Hayek nos habla sobre sobre su infancia como cimiento para su carrera artística y nos da detalles sobre cómo se inspira para crear piezas en diferentes ámbitos del diseño y de su más reciente exposición.
Sami Hayek, hermano de la actriz Salma Hayek, nos relata en esta entrevista sus inspiraciones, recuerdos de la infancia, inicios en el diseño y filosofía creativa. Tras haber presentado “Frequency”, su más reciente exposición en Los Ángeles, tuvimos oportunidad de hablar con el originario de Coatzacoalcos, Veracruz.

L’Beauté Homme: Cuéntanos de tus inicios en el mundo del diseño.
Sami Hayek: Veo al diseño como una forma de expresar mi interés por todo lo que no se ve, pero que ahí está. Decidí dedicarme al diseño, a la arquitectura y al arte, para jugar con las ideas que rondan por mi cabeza. Disfruto mucho manipular los objetos y los espacios para tener un beneficio ante quien los interactúa, porque también entiendo, o al menos es mi forma de pensar, que los objetos, los proyectos, los materiales y los espacios absorben intención, absorben energía y adoptan una actitud. Realmente mi interés es ese: ver qué tanto puedo plasmar en un espacio, qué tanta emoción, qué tanta historia o qué tanta intención puedo impregnar en lo que hago.

LBH: Ahora platícanos de “Frequency”, la exposición que presentaste hace unas semanas en Los Ángeles.
SH: Fue una exposición que estuvo abierta al público desde el 3 de noviembre hasta el 7 de diciembre en Christie’s. Fue una exposición en la cual hubo dos conversaciones paralelas: la primera es sobre fundar tus cimientos en algo estructurado que te dé la plataforma para tener algo robusto, expresivo o exploratorio. La segunda, es la geometría sagrada, la cual son frecuencias muy específicas que han sido usadas durante muchos años por muchas culturas para incrementar la intuición o la salud.
LBH: ¿Cómo enfrentas un bloqueo creativo?
SH: No nací con la inercia de hacer arte o diseño, no soy una persona que nació con ese talento de dibujar o pintar. Sin embargo, tengo muy claro lo que quiero decir, lo que quiero transferir, por lo que , hasta ahora, no he tenido esa complicación.
LBH: ¿Forma o fondo?
SH: A mí no me gusta el arte que me lo tienen que explicar para que me haga sentir algo o para que me guste. Personalmente, no estoy atraído a eso. Me encanta el arte que lo veo y que al instante me gusta. Ese que me mueve y me hace sentir algo. Luego pasa que cuando me cuentan la historia, me gusta todavía más. Para mí, el arte, tiene que tener las dos: forma y fondo. Porque si nada más tiene forma, se convierte en pura funcionalidad y con solo fondo, creo que puede volverse solo un capricho.


LBH: Si no estuvieras hoy dedicándote a esto, ¿qué estarías haciendo?
SH: Me encantaría ser mago -risas-. Yo creo que tiene la misma congruencia, porque me encanta entender lo no tangible, me encanta pensar que tenemos la capacidad de transformar principalmente a nosotros y que tenemos la capacidad de influenciar positivamente a nuestro entorno, material o con la gente que convivimos. Creo en la magia, creo en ese tipo de magia y creo que si pienso en alguien positivamente, ese alguien recibe algo positivo de mí, esté dónde esté, vivo o muerto.
LBH: Si pudieras resumir México en una palabra, ¿cuál sería?
SH: Lo primero que se me viene a la mente es: todo. Es un país que lo tiene absolutamente todo, y por eso, es único. No lo digo porque yo sea mexicano. He tenido la oportunidad de ver muchos países y sigo pensando que México es el mejor país.
LBH: ¿Cuál es tu recuerdo de la infancia más preciado?
SH: Tuve una infancia espectacular, estoy muy agradecido con eso. En retrospectiva, lo que más aprecio es la forma en que teníamos la libertad de interactuar y pensar en todos los niveles. En donde yo crecí, Coatzacoalcos, Veracruz, hay valores muy intuitivos y primitivos que me doy cuenta hasta ahora que tuve la fortuna de crecer con ellos. Por ejemplo, si estabas gordo, flaco, rico, pobre feo, la verdad, eso no tenía importancia. Lo que realmente importaba era la franqueza y si tenías agallas o no. Así es cómo te medía la gente.
LBH: ¿Quién es más franco, tú o tu hermana?
SH: La verdad si nos damos un buen tiro pues crecimos en el mismo entorno.

LBH: ¿Tienes alguna rutina de cuidado personal?
SH: Meditar. A veces lo hago muy puntual y muy formal, a veces no, pero siempre regreso a eso y a buscar disciplinas que tengan un beneficio para crecer espiritualmente. En temas de ejercicio, casi no hago, debería hacer más. Muy recientemente, le robo cremas a mi esposa y eso es principalmente por mis hijos. Tengo 50 años y una hija de 2 años y un hijo de 4 años. Me está entrando la vanidad, porque no quiero que me vean como abuelo cuando sea grande -risas-.









