5 cosas que aprendí escribiendo sobre salud mental

5 cosas que aprendí escribiendo sobre salud mental

5 cosas que aprendí escribiendo sobre salud mental

Por L'Beauté

Hablar sobre este tema en conversaciones (públicas y privadas) puede hacer mucho por nuestro bienestar emocional.

“La salud mental no se ve en fotos”.

La salud mental incluye nuestro bienestar emocional, psicológico y social. Afecta cómo pensamos, sentimos y actuamos. También ayuda a determinar cómo manejamos el estrés, nos relacionamos con los demás o tomamos decisiones. La salud mental es importante en todas las etapas de la vida y la conversación sobre ella, es más que necesaria.

Como editora que lleva varios años escribiendo sobre ello –es uno de los temas sobre los que más me gusta investigar– he intentado poner en práctica varios de estos mottos que he ido descubriendo poco a poco. Aunque es difícil sintetizarlas en una cuantas líneas, te comparto esas que viven en mí y que de forma natural, me hacen la vida más plena.

1. Que tu propósito sea cada día amarte un poco más.

Cuidar de ti debe ser prioridad ya que podrás ayudar a los demás, en la medida de como tú te encuentres. Si no estás bien, no tienes mucho para dar. Todo empieza por y en ti. Este no es un planteamiento egoísta, sino realista. Si te gusta entrenar o hacer ejercicio en algún momento del día, si tener un momento para ti significa hacer una pausa para tomarte un buen café o necesitas establecer horarios puntuales para tu cuidado personal, empieza a hacerlo hoy. Haz más de eso que te hace feliz. 

2. Valiente es quien se atreve a pedir ayuda.

El hecho de que puedas hacer todo no significa que debas hacerlo. Dividir tareas, contratar servicios o compartir responsabilidades, te da tiempo extra para enfocarte en eso en lo que eres realmente bueno y te ayuda a encontrar tiempo para ti.

3. Está bien no estar bien.

Como lo afirmó Naomi Osaka en la portada de la revista Time hace tiempo: «It’s ok not to be ok». La tenista que abandonó Roland Garros para sostener su salud mental, nos llevó a repensar el concepto de positividad tóxica. Y es que, aunque sí  se puede aprender a ser a ser positivo, el cambio es costoso porque nuestra mente está acostumbrada a pensar y mirar de una determinada manera totalmente diferente a lo que se desea.

“Estudios científicos revelan que de los más de 60 mil pensamientos que tenemos al día, el 95% de ellos vienen desde el inconsciente, 90% de ellos son repetidos y 85% son negativos”. –Sharon M. Koenig

Teniendo en cuenta que siendo positivos somos capaces de encontrar mejores soluciones, merece la pena hacer ese esfuerzo, siempre y cuando sepamos reconocer cuando no estamos bien y nos dejemos experimentar esos sentimientos.

4. Di ‘no’ sin sentirte culpable.

Dices que sí a algo que todos quieren que hagas, excepto la persona más importante: tú. Es difícil decir ‘no’, eso es seguro. Pero una vez que lo hagas, cambiará tu vida. Crea tu propio motto para que cada vez que te sientas tentado a decir ‘sí’ a algo que realmente no quieres hacer, que no te servirá de nada, puedas negarte y seguir adelante.  Hay una palabra danesa que aprendí hace poco hygge y esencialmente significa bondad hacia uno mismo. Esto podría consistir en darse permiso para disfrutar de hacer eso que significa bienestar para ti.

5. Hay que pensar menos, sentir más.

En la era del overthinking, es una verdadera delicia adoptar el minimalismo psicológico. No es sencillo parar esos pensamientos catastróficos. Sin embargo, el solo ser consciente sobre ellos, te lleva a evitar gastar tu energía en preocupaciones que no te recargan.

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Imágenes: L’Beauté